|
Artículo publicado en El Periódico el 22 de diciembre de 2008 Los vecinos tardaron cinco años en conseguir que un juzgado dictara el precinto de la vieja antena, que, pese a no cumplir las normativas, estuvo funcionando durante 11 años. El artilugio empezó a desmontarse hace 10 días, momento en que la empresa aprovechó para comenzar la instalación de una nueva torre, esta vez tubular, no de celosía, para lo cual obtuvo la licencia municipal. Para su puesta en marcha y, por tanto, su licencia definitiva, Telefónica deberá esperar a que se lleven a cabo las mediciones ambientales. Efectos sobre la salud Por eso, los vecinos preparan movilizaciones, como ya hicieron desde el 2003 y hasta que lograron el precinto de la antena, tiempo durante el cual recogieron 700 firmas y colgaron pancartas en algunos pisos. Les apoya la Federació d'Associacions de Veïns de Barcelona (FAVB). De la misma manera, el líder vecinal insiste en reivindicar ese edificio para el barrio, una zona con un gran déficit de equipamientos. Este local se incluyó en el convenio que Telefónica firmó en el 2005, según el cual nueve parcelas de la empresa calificados de suelo edificable pasaban a considerarse equipamientos y, a cambio, la compañía podía construir pisos en la antigua sede de la avenida de Roma. Sin embargo, los vecinos denuncian que se están llevando a cabo obras de remodelación en el interior del mismo para ampliar su actividad, y que se están instalando nuevos aparatos de refrigeración que ya han provocado algunas quejas por ruidos. Por ello, han solicitado al distrito una reunión para conocer las reformas que se están realizando, porque temen demorarán más la cesión del edificio. |
|

