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Fernando Medialdea, “Nando”
Fernando participó poco tiempo en la actividad de la Asociación, pues su dedicación social más importante fue la lucha sindical, en Nissan y en la construcción. Esta misma lucha fue la que le llevó a promover, a mitades de los años 70, la vocalía laboral de nuestra asociación, para impulsar los derechos laborales desde el marco legal que en aquella época no existía en el mundo sindical. Pero aunque después esto ya no era necesario y su activismo político y sindical le llevaron a alejarse del día día, siempre fue nuestro amigo. Persona discreta pero siempre solidaria con las luchas, siempre dando apoyo a la actividad de su esposa, Maruja Ruiz, siempre echando una mano cuando hacía falta. Con una historia personal que a otros les hubiera llevado a abandonar, con la dureza de la emigración desde su Guadix natal a una Barcelona que, como ahora, era hostil a los recién llegados. Con la dureza de la lucha clandestina contra el franquismo y la falta de derechos laborales, con la represión en forma de despidos sucesivos para impedir el desarrollo del sindicalismo. Él fue siempre firme en sus convicciones y las ha mantenido hasta el final. Prosperitat ha perdido otra presencia necesaria, hemos perdido otro amigo, pero sabemos que su vida ha tenido sentido, ha sido digna hasta el final.
Georgina Villanueva
Una persona entrañable. Igual de coherente que Nando, conoció la represión fascista en su infancia, en su Cella natal. A pesar que ésta se cebó en su familia, solo hizo que reforzar sus convicciones. Y al llegar a Barcelona no dudó en enrolarse en la actividad del sindicalismo clandestino, en la Fabra i Coats, y en la lucha antifranquista. Desde el principio fue asidua a las asambleas y acciones colectivas del barrio. Una vez jubilada, con más tiempo disponible, se incorporó a la Junta de la asociación. Fue un regalo para la junta. Persona discreta, con sentido del humor, con sentimiento solidario, siempre positiva aportando sus opiniones sencillas pero claras. Esencial para el trabajo colectivo. Cuando sus achaques físicos, y la enfermedad de su compañero, Tito Márquez, le impidieron participar en la actividad cotidiana, siguió siendo asidua de asambleas. De la misma forma que lo era del trabajo del Casal d’Avis. A pesar del sufrimiento de los últimos años, de sus achaques, de la pérdida de hermanos y marido, siempre mantuvo su buen ánimo, su voluntad, su sentido solidario. Personas como Georgina son esenciales para que cualquier proyecto colectivo funcione, son la vecina que todo el mundo quiere tener a su lado, la compañera con la que se trabaja a gusto en defensa de lo colectivo. Por esto su súbito fallecimiento nos ha provocado una pena muy grande, aunque estamos convencidos de que lo más importante es cómo ha vivido su vida. Y todo lo que nos ha dado.
Despedirse de los amigos, de las personas queridas siempre es triste, aunque sabemos que han llegado hasta el final con una vida bien hecha. Y que hemos sido beneficiarios de su amistad y su dedicación a lo colectivo. Sin personas como ellos, ni nuestras libertades, ni nuestra convivencia serían las mismas. Son las personas esenciales para cualquier barrio que pretenda ser algo más que una suma de casas. Con todo el sentimiento nos despedimos de ellos. Pero también con todo el orgullo y agradecimiento por haber compartido una vivencia que a todos y todas nos han aportado tanto.
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